Campaña de imagen para que Rajoy reniegue del franquismo de una PP vez, se ofrece

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Por José Luis del Campo / 

Algún día alguien en el PP se dará cuenta de que todas las desgracias de la derecha actual en España proceden de su miedo a renegar públicamente del franquismo. Al contrario que González, que en su día renegó del marxismo. Si los gallardones y rajoys lo hubieran hecho hace tiempo, seguiría habiendo militantes franquistas nostálgicos en el PP, pero sabiendo a qué atenerse. Y si los votantes más extremistas se hubieran marchado, también es cierto que desde entonces el PP se hubiera obligado muy sanamente a sí mismo a hacer pedagogía de la democracia entre el centro derecha, por lo que hubiera debilitado al PNV y a CiU por sus derechas y se hubiera atraído a ocasionales votantes centristas del PSOE. Pero eligieron no tocar su alma franquista y dedicarse exclusivamente a dividir a la izquierda con malas artes. Esta vez ganaron porque se juntaron circunstancias excepcionales: el incapaz Zapatero, la crisis y el inesperado 15M. Mientras, el ogro franquista sigue dentro, vivito, coleando y amenazando en cuanto puede. Lo más acojonante es que lo hace en el nombre de España. Rajoy, te lo mereces.

Por tanto, ha llegado el momento de preguntarse: ¿Quiere el gobierno del Partido Popular una receta comunicacional para que, entre otros beneficios, la crisis pase más desapercibida? Pues bien: Servidor, a pesar y a sabiendas de que el Partido Popular está cuajado de franquistas de toda laya y condicion (a saber, franquistas normales, franquistas por costumbre, tardo-franquistas, nostálgicos del franquismo, neo-franquistas, franquistas relajados, franquistas rencorosos, franquistas secretos, franquistas moderados y franquistas radicales, franquistas evolucionados y franquistas puros de oliva, franquistas yupis y franquistas obreros, franquistas analíticos y franquistas viscerales, franquistas buenas personas y franquistas hijos de puta) proclama que sus dirigentes podrían proponerse dar una imagen de limpieza democrática de una PP vez. Para lo cual les recomiendo vivamente que contraten una campaña centrada en desmarcarse del franquismo, que me ofrezco generosamente a dirigir.

¿Trabajo para Hércules?. No, no quiero decir que yo trabaje para un tal Hércules. Quiero decir que ya sé que puede parecer una tarea hercúlea. Pero mucho más difícil era mandar a freír espárragos al ‘búnker’ en los setenta y Adolfo Suárez lo hizo.

Aunque reconozco que no es fácil. ¿Saben dónde creo yo que estará la principal dificultad? No, no me refiero a Esperanza Aguirre, que tampoco es pequeña. Ni a mis honorarios, que serían astronómicos. No. Creo que la principal dificultad está, aparte de Aznar y sus ataques de nostalgia al cuadrado, en la Iglesia Católica española. Los líderes de la Iglesia Católica española no están por la labor. Sospecho que prefieren que el franquismo siga pesando en las conciencias de los españoles -y en primer lugar en las cabezas de los dirigentes del Partido Popular- porque se les pone el perímetro de las tonsuras como escarpias sólo de pensar que el nuevo gobierno del PP pusiera manos a la obra en la tarea de rescatar los miles de cadáveres de rojos que aún permanecen en las cunetas de media España y tener que hacerles un hueco en la tierra consagrada de los cementerios católicos de tantas y tantas ciudades y pueblos.

Pero todo es ponerse. Ya sé que cuando a los dirigentes populares les llegue esta propuesta, se sorprenderán y puede que digan en voz alta: ¡Pero qué tontería!¿Por qué tendríamos que tomarnos ahora esa purga?¿Precisamente ahora que hemos arrasado?, en plan triunfalista. O ¡Pero qué tontería!¿Por qué tendríamos que tomarnos ahora esa purga con la que está cayendo?, en plan sincero.

Pero esas serían las respuestas franquistas, queridos amiguitos. La respuesta democrática es: precisamente ahora.

Y de paso, con la bronca, los españoles se distraerían de la crisis. Distraer. El abecé de la política. Verán: habría que ir poco a poco. Por ejemplo, empezar con Fraga y acabar con Franco. En plan Kruschev con Stalin y Molotov

¿Sorprendidos? Que bien sigue sonando eso de “acabar con Franco” a pesar de los años. ¿No será por algo, queridos amiguitos?

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